OCTUBRE 2016

PERIPLO Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras 2016

EL GRAND TOUR: el nacimiento del turismo moderno

Charla por Laura Carlino (EvocArte Art Gallery) en La Ranilla 11 Octubre 2016


VOLVIENDO  A  FANTASÍA Y  COLOR


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Aviso  a los amantes del arte en Tenerife: Salvar entre los ‘preferidos’, el  Sitio Web de la  Galería de Arte La Ranilla Arte – Cultura.  Es el mejor modo  de mantenerse al día con las actividades organizadas por Lola y  Domingo,  incansables impulsores de este espacio cultural de Puerto de la Cruz; y si ya lo han hecho seguramente no se han perdido la muestra que acaba de clausurarse: Fantasía y Color dedicada al Pintor de fama internacional José Carlos Gracia.

Oriundo de Madrid,  José Carlos Gracia nace en 1936,   pasa largas temporadas en Puerto de la Cruz donde tiene un estudio construido a imagen y semejanza del de Madrid,  sumergido en la naturaleza, rodeado por innumerables especies de aves cuyo canto  acompaña su jornada de trabajo,  a las que luego  homenajea dedicándoles muchos dibujos, especialmente acuarelas.

La muestra de La Ranilla se pasea  a través   de los diferentes estilos y técnicas desarrollados por José Carlos Gracia: óleos, acuarelas, dibujos que representan retazos  y  paisajes del Teide, el mar, animales,  escenas inspiradas en la historia de la Isla y los Guanches,  sus primeros y más antiguos habitantes; y también Goyescos, óleos inspirados en los Caprichos de Goya que muestran escenas y personajes  atemporales, sin edad, protagonistas de una España antigua pero no histórica: más caracteres que personas reales, en la mejor tradición del Maestro, que en sus aguafuertes estigmatizaba con cínico realismo las contradicciones más inquietantes de su tiempo.

 Y tal vez no es una casualidad que José Carlos Gracia, como Goya, sea famoso en el mundo como retratista  y sobre todo como retratista de los reyes, justamente como su ilustre predecesor;  la exposición de Puerto de la Cruz presenta, en efecto, algunos de los  numerosos retratos de miembros de las Familias Reinantes Europeas, realizados por el Pintor: Gran Bretaña,  Bélgica, Holanda, Principado de Mónaco,  Suecia,  Noruega,  Dinamarca y naturalmente España.  Muchos de estos retratos pasarán a formar parte de las colecciones oficiales  de las respectivas Naciones, al final del ciclo de muestras, que los verán expuestos, todos juntos, en numerosos países europeos.   Estos retratos de gran tamaño se complementan con centenares de otros,  que el artista ha recogido en una verdadera enciclopedia  en 8 volúmenes,  obra  única en su género, que reúne representaciones de Jefes de Estado, miembros  del Clero, de la alta sociedad y gente común, hasta series específicas realizadas por razones particulares, como la de los Alcaldes del Puerto de la Cruz expuestos en el Ayuntamiento, la de los Chefs  o la más reciente dedicada a los artistas Tinerfeños más importantes.

Pero ¿cuáles son  los ingredientes que dan vida  hoy, a un gran retratista?  En el fondo, los de siempre. Básicamente existe la necesidad de un gran dominio del dibujo. Los neoplatónicos veían en él,   la esencia misma de las artes figurativas, la encarnación de la idea que se convierte en signo y como tal se concreta.  Sólo el dibujo está en condiciones de capturar la realidad que transcurre frente a nuestros ojos, imparable, cambiante, aislando el instante como  en una fotografía. La Idea. La Impresión.  La  Expresión.

… los ojos. En un retrato los ojos no pueden ser más que el soporte  entorno al cual se construye toda la figura;  ojos que brillan, que observan, que escrutan, ojos que entretejen  una relación muda con el observador, tanto más catalizador, cuanto mayor es la personalidad del personaje retratado. Desde siempre el gran retratista es  aquél que logra captar y representar sobre el lienzo lo que el sujeto oculta en el interior, cuanto más escondido mayor el carácter oficial de la obra.  Estos modernos retratos de la Corte –  para usar una expresión que nuevamente nos remite al Renacimiento italiano, constituyen un desafío de gran complejidad para el artista contemporáneo, que debe actuar en un contexto social y cultural  que rechaza los estereotipos  y el ceremonial típico de las Cortes. José Carlos Gracia acepta y vence este desafío puesto que más allá del status y del rango llega a pintar a los hombres  y a las  mujeres  que los encarnan. Debe poseer una personalidad muy fuerte, este pintor, unida sin embargo a una igualmente profunda sensibilidad  que le permite moderar el realismo con un toque de  pura poesía.

El último ingrediente de estos increíbles retratos, es el realismo logrado  a través del dominio extraordinario de la técnica pictórica, evidente en la tridimensionalidad  de las manos vivas y agitadas, en las sedas crujientes y etéreas de los vestidos femeninos, en el oro y en las piedras preciosas de diademas, escarapelas, medallas y puños de espadas, casi un Bronzino del siglo XXl.  Luz que se transforma en color, color que se convierte  en materia. No es el realismo desencantado de quien simplemente observa la realidad, como ella se presenta, fijando el instante para la eternidad; es el realismo de quien sabe filtrar este instante a través de su sensibilidad y su expresión de vida.

(Laura Carlino, EvocArte Art Gallery)

Publicado en ViviTenerife - Octubre 2016